El proceso de granallado, a diferencia del arenado convencional, otorga a la pieza tratada la limpieza, rugosidad y acabado adecuado para lograr que el recubrimiento posterior encuentre las condiciones más propicias para una extensa durabilidad.
El granallado es un procedimiento basado en la proyección de partículas abrasivas a gran presión y velocidad sobre la superficie a tratar, empleando para ello equipamiento especializado que además aspira la granalla, el polvo y los restos de la superficie tratada, resultando un procedimiento óptimo y limpio.
En función del material, tamaño y geometría de la partícula abrasiva se pueden obtener distintos niveles de rugosidades, necesarias para asegurar la adherencia del posterior revestimiento.
La fuerza de la granalla remueve pintura, suciedades, óxidos y todo elemento extraño no componente del sustrato, siendo recogidos por el canal de retroceso y llevados hasta un separador. El polvo y los restos del material granallado son absorbidos por el aspirador, volviendo la granalla limpia al circuito.
Con este proceso se conforma un perfil de anclaje sobre piezas metálicas, en todos sus tipos, sin utilizar para ello productos químicos ni provocar polvo y/o vapores contaminantes. Óxido de aluminio , es un abrasivo de granos muy duros y aristas extremadamente agudas.
Se utiliza habitualmente para la preparación de superficies muy duras como por ejemplo el acero inoxidable.
- No genera contaminación por incrustaciones.
- Enorme capacidad de penetración aún a velocidades bajas.
- Reutilizable.
- No contiene sílice.